La prevención empieza por la educación nutricional y emocional desde edades tempranas. Enseñar a los niños y adolescentes a relacionarse con la comida sin culpa, miedo ni obsesión es la base para que construyan una identidad alimentaria sana y duradera.
El entorno familiar y escolar juega un papel clave: un clima de apoyo, comunicación y confianza reduce significativamente el riesgo de desarrollar un TCA. Evitar las etiquetas de alimentos buenos o malos, promover una imagen corporal positiva y reforzar la autoestima del menor son medidas concretas en las que cualquier familia puede trabajar. Si has detectado alguna señal de alerta, no esperes más para contactar con AP Nutrición. ¡Nuestros nutricionistas especializados en TCA en Vilagarcía y Santiago están aquí para ayudarte!